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Entrevista al Dr Hernán Amaris – Cirujano y emprendedor

Sin tener una formación académica en administración o emprendimiento, tiene toda la experiencia necesaria para convertirse en un referente al pensar en hacer un emprendimiento en medicina.
“la vida es lo que recordamos y como lo contamos” retomando unas palabras de Gabriel García Márquez, el Doctor Amarís empieza su relato que inicia con sus recuerdos de infancia.
Es el mayor de 7 hermanos que crecieron con la imagen de los negocios de su familia. Recuerda como todas las mañanas a las 6 de la mañana iba con sus hermanos a abrir el negocio familiar en la población de El Banco-Magdalena donde nació y vivió sus primeros años de infancia. Hijo de economista y nieto de comerciante, heredó en su sangre el gusto por los negocios. A los 12 años ya manejaba los cheques de la empresa, y en diligencias bancarias y se movía en el día a día de los negocios.
Fue papá a los 20 años, lo que lo forzó a iniciarse como fotógrafo de eventos sociales para tener ingresos mientras estudiaba medicina en la ciudad de Cartagena. Este fue probablemente su primer emprendimiento y lo retó a hacer algo diferente, creativo y recursivo.
En mayo de 1986 viajó a Buenos Aires a iniciar sus estudios de cirugía plástica con el profesor José Robles. La imagen que proyectaba el Doctor Robles de ser un cirujano disciplinado y trabajador, y compartir la pasión por la especialidad hizo que en poco tiempo se convirtiera en un modelo a seguir.
Sus primeras prácticas las realizó en el Hospital Durán, en el parque Centenario de Buenos Aires. La primera imagen que recuerda al llegar a esta institución fue haber llegado a un hospital detenido en el tiempo con una fachada imponente que no escondía el paso del tiempo.
Prontamente se inició en el servicio de cirugía plástica liderado por el Doctor Ulises de Santi, profesor de muchas generaciones de cirujanos plásticos en Argentina.
Su llegada, como la de cualquier médico extranjero que inicia el sueño de formarse en una país desconocido, no fue fácil.
En ese momento, la experiencia que había adquirido como médico rural en Mompox y Remolino-Magdalena en la costa colombiana, lo posicionó tempranamente por su destreza. Sus compañeros de grupo no tenían experiencia quirúrgica alguna y en Colombia, los trabajos como médico general en ciudades pequeñas, exigen encargarse de muchos procedimientos como cirugías de hernias, traumas y ligaduras de trompas. Nunca pensó que ese trabajo como médico general le iba a ser tan útil para destacarse en su especialidad.
Poco tiempo después de su llegada a Buenos Aires inició su trabajo en la clínica del Dr Robles. A su llegada el departamento de fotografía estaba abandonado y fue él quien se encargó de ponerlo a funcionar nuevamente. Estas habilidades como fotógrafo que había aprendido durante sus años en Cartagena, le permitieron encontrar una función importante en el servicio al que recién llegaba.
En diciembre de 1991 tomó la decisión de regresar a Colombia. No fue una decisión fácil de tomar pero sintió, como muchos que cumplen varios años fuera de su patria, que debía volver a su País. Una vez en Colombia se enfrentó a otra gran decisión, en que ciudad iba ejercer su especialidad. Si bien conocía Cartagena, en esa época no era una ciudad que brindara muchas oportunidades para crecer en el campo de la cirugía plástica. Con la experiencia de haber sobrevivido en una ciudad tan grande como Buenos Aires, pensó que podía también adaptarse a Bogotá y tomó la decisión de llegar a la capital colombiana.
En 2001 fundó, Ciruqualitas, una unidad de cirugía ambulatoria, en un edificio de consultorios que sería su primer emprendimiento en servicios de salud. Durante más de 10 años fue un centro de cirugía ambulatoria que reunió a grandes cirujanos plásticos del País. Cuando la unidad se quedó pequeña para todos los servicios que brindaba, fue el momento perfecto para crecer e iniciar una nueva clínica que repitiera el modelo de la anterior pero con una infraestructura más moderna.


Construyó la clínica Dhara, que actualmente es un referente nacional e internacional en las clínicas de cirugía plástica. Con la consolidación del modelo y la calidad de sus servicios, ha logrado integrar un grupo de cirujanos plásticos que son referentes a nivel mundial en la especialidad.
Hernán, con tantos años teniendo una empresa de quirófanos uno piensa que es un buen negocio. Tener una clínica de cirugía plástica es un negocio rentable?
Es importante aclarar la diferencia entre generar riqueza y generar dinero. Generar riqueza es generar empleo, generar espacios de oportunidades. Generar Dinero es una consecuencia de todo eso.
Visto como generador de ingresos, tener una clínica de cirugía plástica no es el mejor negocio. Pero es una forma de trascender, de ayudar a hacer País, de generar empleos y ayudar a muchos otros.
Como surgió la idea de formar una clínica?
La idea se inició cuando me dí cuenta que Bogotá necesitaba un centro de cirugía plástica, diseñado y creado para cirujanos plásticos.
Fue un proceso largo de varios años. El éxito de un proceso como este es no perder la pasión.
La primera clínica la diseñé teniendo como referencia los modelos que había conocido en Argentina.
Esta unidad de cirugía estaba en un edificio de consultorios médicos. Fue creciendo en número de procedimientos y se convirtió en un lugar de encuentro de muchos cirujanos plásticos de Bogotá. Recuerdo haber pensado en esa época que tener una clínica de cirugía plástica era una forma de retribuir todo lo que había recibido de la especialidad y de mis profesores y mentores.
Hay algún secreto para ser exitoso en una empresa tan dificil como esta?
El secreto para el éxito es la pasión. Todo proyecto, como la fotografía en mi infancia, la especialidad en la adolescencia y la creación de clínicas ahora, lo he hecho con pasión. Ese creo que es el secreto para lograr los objetivos.
Pensar cada vez más grande y seguir haciendo proyectos cada vez más ambiciosos no es un riesgo?
Veo la ambición como algo positivo. Es algo que me impulsa a llegar más allá y seguir creciendo. Yo tengo dos conceptos que recuerdo frecuentemente, “El egoísmo productivo” y la
“terquedad creativa”.
Para hacer un proyecto es necesario tener de las dos. Los únicos que logran concretar los proyecto son los tercos.
Desde que se tiene una idea, hasta cuando se concreta, se encuentran personas que tratan de interferir con tus sueños. De buena o de mala manera, tratan de desanimarte, de darte argumentos por que no es buena idea seguir adelante, o por que no es necesario hacerlo. En este punto es cuando entra la terquedad creativa para lograr seguir adelante.
Después de haber tenido un modelo exitoso como ciruqualitas la primera clínica, fue difícil tomar la decisión de crear uno nuevo desde cero?
No hay que tener miedo a perderlo todo y volver a empezar, esa es una ventaja cuando uno va a emprender. Es importante saber que no siempre se va a ganar.
El enfoque del emprendedor debe ser crear riqueza, no dinero. La recompensa es el dinero. La riqueza espiritual es un estímulo para mi. Ver como he logrado aportar a la sociedad, crear empleos, ayudar a otros cirujanos a crecer.
Después de 10 años, la primera clínica empezó a quedarse pequeña y no teníamos forma de crecer en instalaciones.
En ese momento tuvimos la oportunidad de vender ese espacio y encontrar un lote para construir una clínica nueva. De esta forma empezó el proyecto que ahora es la clínica Dhara.
Todo emprendimiento y toda empresa tiene tiempos buenos y tiempos difíciles. Como enfrentar como emprendedor esos momentos de dificultad?
Al final de cada día hay que hacerse tres preguntas: que hice mal hoy?
Qué hice bien hoy?
Y la ultima pregunta es que puedo aprender de lo que hice mal y de lo que hice bien.
Esta rutina me permite pasar momentos difíciles y seguir adelante.
Una de las situaciones difíciles para un emprendedor es enfrentarse a tantas personas que se oponen al proyecto. Como enfrenta esas situaciones?
El egoísmo productivo es algo que se debe explicar, Todo emprendimiento crece si en su base se piensa como algo personal, como un reto y un trabajo para la satisfacción personal. Pero al crecer el éxito se convierte en un bien que le sirve a muchas personas.
En la clínica es así, los colegas pueden ser un elemento de distracción, por que cada persona tiene su propia opinión, es importante escuchar a todos pero seguir bajo la línea que uno mismo se ha planteado.
Se van a cumplir 20 años de la creación de la primera clínica. Cual es el siguiente paso? Cual es su sueño?
Mi meta a largo plazo es crear una clínica integral de cirugía plástica que pueda ofrecer todos los servicios de la especialidad como cirugía estética, maxilofacial y cirugía reconstructiva.
Al hablar con el doctor Hernán Amarís Jimenez queda la grata imagen de un gran conversador lleno de experiencias y frases. Habla con ese ritmo envidiable que solo tienen las personas nacidas en la costa colombiana. Me queda en especial una de sus frases que seguramente recordaré en un futuro: “La satisfacción está en logramos transformar”
Normalmente las entrevistas terminan con un brindis o con un abrazo, en esta ocasión, por el aislamiento que vivimos, finalizó con un afectuoso mensaje por Whatsapp, esperando que pronto podamos reunirnos para seguir esta conversación.

Sobre el autor:

Dr Santiago Ruiz Gnecco
Cirujano Plástico hace 20 años.
Periodista hace 15
Amante de las buenas historias y de la buena música